En una entrevista exclusiva con la árbitra de fútbol Vanina Belén González Villalba, que además es periodista deportiva, nos contó detalles sobre su trabajo y como empezó su pasión por el arbitraje.
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| Foto: Vanina Belén González Villalba |
- ¿Qué sentimientos te genera trabajar como árbitra de fútbol?
"Los sentimientos que me genera trabajar como árbitra de fútbol es una mezcla, vas con adrenalina pura y también voy tranquila. Tengo una templanza inquebrantable, por que en la cancha soy la autoridad, pero también tengo que gestionar conflictos porque se presentan en tiempo real y tenés muy pocos segundos para que eso no se te vaya de las manos.
Me genera un orgullo enorme saber que tengo esa responsabilidad de impartir justicia y para que el juego fluya y salga todo bien, tratar de sacar las tarjetas lo menos posible, pero a veces no se puede y bueno para eso la tenemos, los jugadores hacen muchas faltas".
También como periodista entiendo la narrativa del partido, pero como árbitra yo soy quien garantiza que la historia se escriba bajo las reglas. Ese partido no se puede salir de los que es el reglamento. Entonces cada falta, cada empujón, cada agarrón de camiseta, patadas bajas en los talones, a veces los chicos son muy astutos para generar faltas que no se vean. Pegarle al compañero y tener una ventaja deportiva con eso, a veces, no siempre puede que no se vea algún codo, o alguna mano que se fue muy arriba con la intención de pegarle al adversario. Pero bueno son cosas que pasan y una vez que la ves lo amonestas. Yo voy directo a la amarilla, no aviso porque hago una charla previa entonces ya les explico que cada falta va a ser una tarjeta, yo no aviso, ellos saben jugar, saben lo que están haciendo. Más que nada en el fútbol masculino, en el femenino no me pasa tanto, las chicas son más de ir a jugar a la pelota, ellas recién están arrancando pero tienen una trayectoria, no es algo nuevo.
¿Cómo comenzó tu pasión por el arbitraje?
Mi pasión por el arbitraje empezó más o menos como el periodismo, por curiosidad, a mi me daba mucha curiosidad el reglamento, yo quería saber como funcionaba, por que siempre miré partidos de fútbol, pero necesitaba saber porque se cobraba la falta, que llevaba a un jugador a cometer dos faltas seguidas, por que se cobra un tiro libre directo, tiro libre indirecto. Ahí hay que tener mucha mimosidad porque de cierto modo, hay cosas muy pequeñas que te llevan a la falta sea directa o indirecta, la intención que nosotros no nos medimos por la intensión. El árbitro no sabe lo que el otro está pensando, por eso no juzgamos intenciones, juzgamos lo que vemos, si lo que vimos está mal por reglamento lo cobramos como es, por más que venga el jugador corriendo y te diga yo no quise, ´y yo no se si vos no quisiste, yo estoy cobrando lo que veo´. Bueno mi curiosidad me llevo a eso a decir quiero saber más de esto, me quiero meter, quiero estar desde adentro y bueno ahí empezó.
- ¿Cómo ves el crecimiento que está teniendo el fútbol femenino?
"Lo veo como un punto de inflexión histórico, pero tremenda, creo que ya dejamos atrás la etapa de visibilizarían. Antes era las chicas están jugando fútbol, como puede ser, se empezó a deconstruir. Todos pueden jugar al fútbol, seas hombre, seas mujer, todos podemos tener una muñeca en casa seas hombre o mujer. Esa construcción masculina que se generó durante cientos de años, hoy en día que se está deconstruyendo, me parece excepcional, para que las chicas también entren en el profesionalismo real, porque también hay que pagarles un sueldo, están haciendo lo mismo que un hombre, jugando al fútbol, si bien no arrancaron a los cuatro años, yo a los cuatro años no me imaginé jamás una jugando a la pelota. Si bien cuando yo era chica, me acuerdo que iba a la plaza con una amiga a jugar a la pelota. Pero no en un Club, no me imaginaba jugando con los varones ni que me paguen por eso.
El crecimiento es exponencial en técnica y táctica por eso ahora las nenas empiezan a jugar al fútbol desde que son chiquitas, hoy en día ya se ve fútbol femenino es algo normal. El gran desafío sigue siendo la estructura y la paridad en la condiciones de entrenamiento, porque siempre hay esa diferencia de que el nene porque tiene más fuerza va a entrenar de una manera y la nena de otra, bárbaro, pero yo he visto nenas que juegan y tienen una técnica mucho más limpia que un nene y no por eso tienen que hacerle entrenar en distintos momentos y en diferentes horarios. Para mí tendrían que estar todos juntos, pero eso se verá con el tiempo y cuando se reconozca que las nenas y las mujeres tienen la capacidad de hacer lo que quieran, de poder hacer lo que le apasiona, el gusto que tienen de jugar a la pelota, las ganas. Lo pueden desarrollar y mucho mejor que cualquier otro compañero o pueden llegar mucho más lejos de lo que pueda llegar un profesor a limitarlas a decirle no, porque vos como sos mujer. Eso se tendría que terminar, esa parte es lo que no me gusta.
Yo como alguien que está en los campos y en los medios noto que la audiencia ya no consume fútbol femenino por compromiso, porque viene antes de un partido que ellos querían ver, que les resultaba interesante, si no por la calidad del espectáculo. Estamos construyendo una identidad propia no una copia del fútbol masculino. Entonces para mí, ese es el crecimiento que está teniendo el fútbol femenino".
Por Javier Panzardo | Twitter: @Javier_Panzardo

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