El 16 de junio de 1983, en el tradicional Madison Square Garden en Nueva York, Estados Unidos, Muhamad Alí estuvo en la primera fila del ring side, viendo las peleas de fondo y esperando el combate principal de una de las estrellas de la década Roberto "Mano de Piedra" Durán.
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| Foto: Aventuras na Historia |
El joven prometedor Billy Collins Jr. de origen irlandés sumaba 14 triunfos (11 por nocaut), del otro lado del ring, su rival Luis Resto de 29 años, llegaba con un registro de 20 victorias y ocho derrotas.
En un combate pactado a 10 round que llegó a completarse, lo particular fue lo que se descubrió después, Resto peleó con guantes alterados, sin acolchado y relleno con yeso, cada golpe que daba en una dinamita que estallaba contra su rival. Algo que está tajantemente prohibido en el deporte profesional.
Los primeros dos round fueron parejos, ya en el tercero se empezó a ver la superioridad de Luis Resto, que posteriormente terminó ganando en las tarjetas, por la otra parte Billy Collins Jr. quedó con el rostro desfigurado, irreconocible, con sangre, su fortaleza y preparación física lo hicieron aguante de pie en una pelea poco habitual, un combate que terminó pasando todos los límites y que arruinó la vida y la carrera de dos boxeadores.
Antes de que el juez de la pelea Michael Buffer anunciara al ganador en el centro del ring, el triunfo por fallo unánime de Resto, el ganador fue a saludar a su rival con mucha confianza, en primera plana enfocados por las cámaras. Luis saludó, abrazó y le dio besos a Collins, como disculpándose de haberle pegado tanto. Luego fue a chocar las manos de Collins padre, el ex boxeador apretó los guantes y comprobó lo que sospechaba, descubrió que los guantes de púgil puertorriqueño estaba alterado, sin rellano y con yeso. "¡Todo el maldita relleno está fuera!" gritó, Resto gritó y buscó con la mirada a su entrenador Panamá Lewis, lo que causó desconcierto en el público.
Antes de bajar del ring, Resto festejó su triunfo y Billy quedó muy herido y fue trasladado a un hospital. Ninguno de los dos volvería a subir a un ring.
La Comisión de Boxeo del Estado de Nueva York investigó lo que pasó y se dio a conocer que Panamá Lewis le había sacado el relleno a los guantes de Resto y que le había puesto yeso para que cada golpe que daba se transforme en un arma mortal.
Resto fue suspendido de por vida, su familia se distanció de él y tuvo que enfrentarse a la Justicia. En 1986 fue condenado junto a su entrenador a pasar dos años y medio en la cárcel por "agresión, conspiración y posesión de arma letal (sus puños)".
A los dos años, salió de prisión y vivió en una habitación de un gimnasio de Bronx. Por el lado de Billy, la historia fue tormentosa, con 21 años no pudo volver a pelear, tuvo depresión y se volcó al alcohol. Después de nueve meses de aquella fatídica pelea, chocó con su auto contra un barranco y murió. El padre de Billy siempre negó de que fuera un hecho accidental y sostuvo que su hijo que terminar con su vida.
Una pelea que ensució la historia del boxeo, la crueldad que terminó con la carrera de dos boxeadores y cambió el rumbo de sus vidas para siempre.
Por Javier Panzardo | Twitter: @Javier_Panzardo

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