lunes, 4 de mayo de 2026

Tras las huellas de Manuel Antin: Diego Sabanés y el legado de una generación que reinventó el cine argentino

En una entrevista exclusiva con el periodista Javier Hernán Panzardo, el guionista, investigador y director de cine argentino Diego Sabanés dialogó de diversos temas que engloban a la literatura, cine, también nos contó detalles sobre el libro Manuel Antin, escritor de imágenes, que escribió junto a la periodista y editora española Mariángeles Fernández y que ambos presentaron en la UNLa y en la Feria de Libro, entre otros temas muy interesantes.

Foto: Diego Sabanés

_  Estás mucho tiempo en Madrid y en Buenos Aires ¿Qué nos podes contar sobre tu experiencia?

"El comienzo de esta experiencia fue un poco casual, cuando terminé la Universidad me presenté a una beca del programa Ibermedia y entonces tuve la suerte que me seleccionaron para venir a trabajar en una película acá en Madrid. Entonces llegué, se pasó el tiempo volando, porque era mi rodaje industrial, había un equipo muy grande, yo había rodado un corto de historias breves en Argentina y había trabajado en un programa de televisión y esto era un cine de otro nivel por el presupuesto y la organización interna. Fue una experiencia intensa y como se me pasaron volando los tres meses decidí quedarme un poco más por que existía la posibilidad de trabajar en otra película. Entonces esperé un par de meses, trabajé en otra, después apareció otra y así fui enlazando y casi sin planificarlo fue prolongando mi estadía acá. Nunca decidí como mucha gente venir a vivir a España, yo vine con una mochila literalmente y con una valija y me fui quedando sin perder el contacto con Buenos Aires, porque todos los años voy y paso tiempo, unos meses allá  y trato de hacer proyectos en los dos países. Mi primera película Mentiras Piadosas es una coproducción entre Argentina y España y justamente logré darle forma de coproducción gracias a que en ese momento ya estaba viviendo acá y conocí productoras, distribuidoras y así armar el proyecto entre los dos países.

_ ¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

"A mi siempre me gustó mucho dirigir sobre todo porque trabajo con los actores, en los últimos años estuve trabajando como guionista no solamente de mis propios proyectos que así fue como empecé si no también en proyectos de otros directores. Lo que me pasa con esa parte del trabajo creativo, la inicial, la parte del guion, es que me permite investigar sobre diferentes temas, porque una vez que escribo en general aunque sea un tema que yo más o menos conozco, siempre intentó hablar con otra gente, con personas que hayan vivido experiencias similares, personas que sea profesionales vinculados de alguna manera a ese tema, o a la época sobre la cual estoy escribiendo. Es curioso porque muchas veces se dice como una especia de consejo de los libros que uno debería escribir sobre aquello que conoce muy bien, para no escribir cualquier verdura como decimos en Argentina. Sin embargo yo tengo la sensación de que es un poco al revés, que hay que escribir sobre aquello que uno no conoce del todo, pero que por algún motivo te convoca, te llama y despierta tu interés. Por que ese interés sumado a ciertos relativos conocimientos es lo que te mueve para investigar, para bucear y para conocer mejor eso y para tratar de entender porque ese tema te está llamando".

_  ¿Qué te generó a vos venir por primera vez a la Universidad Nacional de Lanús y dar una charla sobre el libro Manuel Antin Escritor de Imágenes?

"Para mí fue muy sorprendente porque yo toda mi vida he estado muy cerca de Lanús, porque mi papa tuvo durante cerca de 45 años un taller mecánico en Lanús a pocas cuadras del puente de Gerli sobre la Avenida que todo el mundo conoce como Pavón, muy cerca en la esquina donde había una famosa discoteca que ya no existe que se llamaba Camote. La cuestión es que mi papá iba a ahí todos los días, yo a veces iba al taller con el cuando no tenía clases y tenía unos tíos que del otro lado de Lanús tenía una pizzería muy famosa en su momento. Entonces para mí no es un barrio nuevo, si bien nunca viví propiamente en Lanús. Mi papá si vive en Lanús desde hace unos 20-25 años, después de tener el taller, pero yo nunca había estado en la UNLa y me sorprendió muchísimo conocerla, porque no había estado nunca, por una serie de coincidencias, por trabajo por conocido nunca había estado ahí, me sorprendió el tamaño, me sorprendieron las instalaciones, me encantó que sea un lugar transformado, como un edificio originalmente pensado para un uso y ahora se transformó en otra cosa y sigue expandiéndose y me pareció por lo que puede ver en una visita guiada que tiene mucha actividad, muchos cursos y suelen estar muy en contacto con la comunidad. No solamente con una comunidad cerrada en si misma de estudiantes y profesores si no también con actividades que tienen puentes hacia otros sectores del entorno social. Y eso me parece fundamental en cualquier Universidad y me dio la sensación, insisto decirlo con pinzas porque para hablar con mayor conocimiento, debería estar ahí un tiempo, no solamente una visita, pero la sensación que me dio es que es un lugar muy abierto al diálogo con otros sectores sociales no específicamente académico. También vi muchas actividad cultural, interés por lo cultural y eso me pareció muy interesante. 

Yo lo pasé muy bien con la gente que se acercó y compartió comentarios muy lindos, muy personales, a mi me sorprendió que la gente se abrió mucho emocionalmente a la película, nosotros pasamos un fragmento La Cifra Impar que es la primera película de Manuel Antin basada en la cuento Cartas de Mamá y la gente conectó mucho con lo que mostramos de la película y nos daban sus opiniones con el micrófono que iba pasando y la verdad es que fue muy emocionante ver una película 60 años después que todavía impacta y todavía remueve a la gente y eso fue realmente una experiencia muy linda que me gustaría rescatar".

Mariángeles Fernández y Diego Sabanés en la UNLa

_  ¿Cómo influyó Manuel Antin en tu trabajo?

"Para serte sincero, yo cuando era estudiantes de cine no conocía la obra de Manuel Antin ni la de la generación del 60 que era de algún modo en la que Manuel estaba inmerso. Si bien es cierto que la generación del 60 como la llama la crítica, nunca fue un grupo organizado por un manifiesto por un programa de trabajo sino por una especia de confluencia de directores jóvenes que en ese período histórico muy específico empezaron a producir películas de una manera ajena a la manera de los grandes estudios que eran los que dominaban hasta pocos años antes. Instalaron un nuevo modelo de producción, cambiaron una nueva forma de filmar porque tenían cámaras más ligeras, salían a las calles, abordaban otro tipos de temas, trabajan con actores con otro estilo mucho más minimalista, mucho más despojado de lo que era la época. Hoy lo vemos y tenemos otra percepción, pero en ese momento ellos intentaban hacer actuaciones más despojadas y demás. Yo todo eso lo había estudiado cuando estaba en la carrera, yo estudié Diseño, Imágen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires y no había profundizado demasiado. Fue recién años más tardes cuando un periodista me reunió a mi con Manuel, porque mi primera película se basaba en cuentos de Julio Cortázar igual que la primera película de Manuel, y dos más que hizo el después, entonces Juan Pablo Cinelli decidió hacer una nota que eran dos generaciones adaptan a Cortázar. Ahí fue cuando lo conocí a Manuel y ahí volví a ver sus películas y ví otras que no había visto y empecé a charlar con él. Manuel siempre fue un tipo muy abierto, muy cercano, entonces era un placer conversar con el porque aparte en esa altura tenía ochenta y pico de años, había vivido una vida muy extensa y vincula al cine desde diferentes lados, primero como director en ese período de la generación del 60, después como un director un poco más comercial, haciendo películas de la que más tarde renegó un poquito. Después como director del Instituto de Cine del regreso de la democracia al país, que fue un momento súper importante donde el promovió que se abolieran todas las leyes que reglamentaban el funcionamiento de las censura en el país y entonces promovió una nueva ley en el Congreso que garantizaba la libertad de expresión que la ley sigue vigente hasta hoy y después fundó una Universidad privada donde se formaron muchos de los directores de cine y profesionales en general de la industria que están en activo hoy en día. Entonces me parecía muy interesante que alguien a lo largo de su vida pudiera vincularse al cine desde muchos lugares y eso es quizás una especia de moraleja, el mayor aprendizaje que yo toma de Manuel que uno puede estar vinculado al cine, no solo porque este constantemente dirigiendo, ese es un privilegio para pocos profesionales lamentablemente y más hoy en día por como está afectada la producción audiovisual en nuestro país, pero aún sin esos problemas coyunturales que tenemos ahora para cualquier profesional es difícil estar enlazando un proyecto con otro. Cuantos directores conocemos que hagan una película por año, o cada dos años, muy pocos. Sin embargo para no caer en esa frustración de no estoy dirigiendo, entonces no estoy vinculado al cine, Manuel demuestra que uno se puede vincular desde mucho otros lugares y eso es un poco lo que estoy haciendo yo ahora, trabajando como guionista, desarrollando proyectos a veces para mí, a veces para otros y desarrollando estas investigaciones sobre gente vinculada al cine, sobre todo en los años 60, tratando de recuperar un poco el espíritu de esa época. 

_ En unas palabras ¿Cómo podrías definir tu pasión por tu profesión?  

"Yo la definiría casi como una especie de amor loco, una especia de obsesión compulsiva porque las profesiones vinculadas a la cultura son muy inestables por naturaleza, salvo que uno trabaje en un puesto como funcionario de alguna institución dedicada a la actividad cultural, digamos que esas son las ocasiones minoritarias y por lo general uno se va vinculando con proyectos que se arman en un tiempo, unos meses, quizás unos años y se desarman y se arman otros, a veces no llegan a concretarse, entonces todas las profesiones vinculadas a la creación son por naturaleza cambiantes, inestables, volubles y eso exige una enorme flexibilidad, mucha paciencia y aprender a convivir a veces con la frustración. Entonces mantenerse a veces en esta profesión es un acto de pasión obsesiva, porque si no no es fácil tirar la toalla, es una tentación que está presente todo el tiempo".

_  ¿Qué sugerencias le podrías dar vos desde tu experiencia a los nuevos investigadores y guionistas?

"Yo doy cursos de guion a veces en Buenos Aires, a veces acá en Madrid, acá trabajo en un par de Universidades también y una de las cosas que intento hacer es despegarme un poco de los manuales tradicionales de guion que a veces enfoca muchas cuestiones como la estructura dramática o la construcción de personajes, que son temas por su puesto muy importantes, pero no siempre ponen en valor lo que significa narrar de manera audiovisual. O sea como contar a través del espacio, a través de la luz, que narrativa generan los propios cuerpos de los actores y las actrices más allá de lo que son capaces de componer. Creo que hay que entrenar mucho la mirada y creo que hay que despegarse de lo que se está produciendo en la actualidad, no porque sea malo, sino porque en este momento estamos bombardeados por una saturación de contenidos, sobre todo a través de las plataformas y eso a veces puede producir un efecto desgaste muy grande, como una especie de empacho de imágenes. Por eso creo que hay que aprender a ser muy selectivo y en particular en Argentina yo creo que nosotros estamos un poco desconectado, también pasa en España en otra manera, pero en Argentina estamos un poco desconectados de lo que fue la producción cinematográficas de unas pocas épocas atrás. Creo que está muy bien asomarse a lo que fue la producción cinematográfica de lo que fue esa producción del 60, como se escribían los guiones ese momento. Y mira ahora voy a dar una pista que poca gente sepa, justamente cuando Manuel Antin asumió la dirección del Instituto del Cine en el año 84, una de las primeras medidas que tomó junto con Jorge Miguel Couselo que era un periodista de cine muy importante en su momento y que era como su mano derecha en el Instituto, fue agarrar todos los guiones que estaban en el ente de calificación, es decir los guiones que las productoras de las décadas anteriores habían presentado al instituto para que fueran revisados y aprobados o modificados, porque a veces tenías anotaciones, ´esto no se puede decir, esto hay que cambiarlo por otra cosa, etcétera´ y esos guiones, esas copias mecanografiadas en color azul porque eran copias como de carbónico fueron donadas al Museo de Cine de Buenos Aires Pablo Ducrós Hicken que formó a partir de eso un departamento de guiones dentro de su biblioteca. Entonces uno como cualquiera usuario común y corriente por que ese archivo es público, uno puede ir, pedir una cita y leer ahí mismo un guion escrito por Beatriz Guido, por Leopoldo Torre Nilsson, por Manuel Antin, por Fernando Ayala, en fin, por muchos directores que trabajaron en Argentina en los últimos 50 años. Y eso es un material muy interesante porque a veces los que estudiamos guion estamos acostumbrados a analizar los guiones viendo las películas ya filmadas y cuando uno ya ve la película ya filmada ya hay un montón de decisiones creativas que fueron tomadas, decisiones de encuadre, de casting de montaje. En cambio cuando lees el guion te tenés que imaginar la película y cuando lees el guion de una película ya filmada podes hacer una comparación y eso creo que es un aprendizaje súper útil para cualquier guionista.

Foto: Diego Sabanés

_  ¿Qué sentiste al estar presente en la edición número 50 de la Feria del Libro de Buenos Aires?

"Fue un placer muy grande porque yo recuerdo cuando era adolescente, muy jovencito cubrir lo que llamaría la primera Feria del Libro, no la primera en número literalmente, pero habrá sido la número 15-20, la primera que yo visité, era la versión que se hacía en lo que entonces se llamaba Centro Municipal de Exposiciones que quedaba al lado de la Facultad de Derecho. Yo iba cuando se hacía ahí, no conocía la versión de la Feria que se hace ahora en La Rural, fui por primera vez el año pasado cuando presenté un libro que escribí junto con "Chiqui" González y Federico Godfrid que se llama la Imagen Libertada que justamente son las clases de "Chiqui" González ex ministra de Cultura de Santa Fe, directora de teatro y una persona muy vinculada a los procesos creativos, entonces hicimos un libro a partir de sus clases y la fui a presentar ahí y me sorprendió muchísimo el tamaño que tenía la Feria comparado con lo que yo recordaba. Entonces volver ahora para presentar Manuel Antin Escritor de Imágenes https://eudeba.com.ar/es/productos/manuel-antin-escritor-de-imagenes-194rb/ con Mariángeles Fernández que es la coautora del libro fue realmente como volver a casa de alguna manera, como volver al origen de mi amor por los libros. Yo siempre tuve cierto cariño, un fetichismo por los libros por la literatura en sí, por supuesto también eso, sino por los libros como objetos, a mi me gustan los libros en papel, los tengo subrayados y acomodados en mi biblioteca, tengo libros de cine y tengo otras dos en diferentes lados, con literatura, con teatro, con ensayos y me resultó muy gratificante volver a la Feria desde otro lugar, primero como lector y ahora vuelvo como escritor". 

Foto: Diego Sabanés

_  ¿Qué similitudes ves entre las ciudades de Buenos Aires y Madrid sobre la literatura, la pasión por los libros, el fútbol?

"Mira hay gustos muy parecidos, pero forma de transitarlos diferentes, vos vas acá (en España) en las canchas y están impecables, las instalaciones están súper cuidadas y está bien organizado por donde se entra por donde se sale, los mecanismos de seguridad y el control, la gente va muy ordenada, por supuesto hay cantos y banderas, pero todo está como muy regulado, es un poco más formal por decirlo de alguna manera dentro de lo que es un deporte que genera pasiones, que genera entusiasmo y demás. Pero en comparación con el espíritu que se viven en las canchas en Argentina, no tiene nada que ver con lo que pasa acá, que parece una Congreso en Suiza al lado de lo que son las canchas en Buenos Aires, entonces quizá la pasión es la misma, pero la forma de demostrarla y ponerla en manifiesto en relación con otros hinchas es muy distinta. 

En cuanto a lo cultural, acá el consumo cultural es súper diferente al de Argentina, comparado Madrid y Buenos Aires para no ser tan genérico. En Madrid hay una oferta cultural sobre todo volcada hacia el turismo, grandes exposiciones, grandes musicales, generalmente importados de Broadway en la Gran Vía y eventos, conciertos con muchas bandas y muchos cantantes, cosas como si dijéramos a gran escala. Pero después lo que es muy diferente es que no está ese consumo cultural asociado a los hábitos vamos a decir cotidianos de la clase media que si tenemos en Buenos Aires. En Buenos Aires hay muchas librerías, hay muchos teatros independiente y en Madrid casi no existe el teatro independiente, hay cuatro o cinco salas que funcionan con un número muy reducido de público y digamos que en general la clase media tradicional española es más de juntarse en bares a tomar cañas y a charlar, más que de participar en ir a ver una proyección de una película y después conversar o ver una obra de teatro y quedarse hablando con los actores, es algo que en Buenos Aires tenemos incorporados hasta hace por lo menos muy poco.

Ahora mismo la escena alternativa en Buenos Aires está viviendo un momento de mucha menor participación por cuestiones coyunturales que ya sabemos, pero por lo general en Buenos Aires tenemos una tradición teatral mucho más diversa y más activa de la que tiene Madrid. Si bien Madrid tiene una alta oferta teatral pero son muy diferentes las formas de relación entre el teatro y el público. 

_ Se está jugando el Masters 1000 de Madrid en tenis, Carlos Alcaraz se perdió el torneo por lesión, pero siempre en España se vivió de una forma muy intensa el tenis con Rafael Nadal, 14 veces campeón de Roland Garros y muchos más tenistas. También está el tío de Nadal, el Tío Toni que publicó algunos libros sobre tenis. ¿Cómo se vive el tenis en España y en Madrid?

 "No soy la persona más capacitada para hacer ese análisis, pero puedo decirte de que además acabo de llegar hace 24 horas de Buenos Aires y de estar varias semanas allá, un par de meses casi, esto del torneo llegó justo sobre el final, pero no participé en las instancias previas. Es cierto que el tenis en los últimos años con la aparición de Rafa Nadal empezó a convocar a mucho más público del que convocaba anteriormente en España. Yo me acuerdo que en Argentina cuando yo era muy chico, había un interés por que estaba la figura de Guillermo Vilas, creo que acá en España no había pasado tan fuertemente hasta la aparición de Rafael Nadal, fue interesante porque en los últimos 20 años en España empezaron a aparecer varios deportistas y entonces se empezó a abrir ese fanatismo deportivo que estaba casi de manera excluyente relacionado con el fútbol hacia otras disciplinas deportivas como el tenis o como la natación sincronizada, quiero decir otros tipos de deportes y empezó a verse lo deportivo desde otro lugar. En Madrid hay una cantidad enormes de gimnasios, todo el mundo hace deporte, yo me atrevería a decir que más que en Buenos Aires, en Buenos Aires también hay pequeños clubes de barrios, hay gimnasios chiquitos y demás, pero me da la sensación que quizás no toda la gente tiene el tiempo para ir a un gimnasio, por que la gente tiene que tener tres trabajos a la vez. En cambio en Madrid se ha incorporado el tema del deporte a la vida cotidiana de una manera mucho más concreta diría yo y quizás un poco más disciplinada.

En general esto que contas vos del Tío de Nadal publicando libros, tiene que ver en parte con esto que te decía yo antes del modo en que los hinchas de fútbol van al estadio, lo tienen un poquito más regulado, más estable, más reflexionado. Si bien hay un entusiasmo, un fervor pero no es esta cosa media descontrolada que tenemos en Buenos Aires en donde lo deportivo es un poco salvaje digamos". 

Por Javier Panzardo | Twitter: @Javier_Panzardo

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